Que todas las mujeres somos reinas, yo doy mi voto por el SÍ MAS ROTUNDO. Que a veces la vida nos ofrece situaciones donde no sólo nos apretamos los pantalones, sino que sacamos nuestro lado masculino y hacemos de ovarios, cojones… también.
Pero de allí a que olvidemos el poder de nuestra feminidad y vivamos aferrándonos a películas que nosotras dirigimos en nuestra mente, alimentada por esas historias de Disney donde siempre hay finales que si los ves bien subliman el ser subyugadas por el amor.
Mujer, despierta antes que caigas de la cama a la realidad. Nosotras no necesitamos príncipes azules para ser felices, o para qué nos arreglen el carruaje cuando una llanta se ha ponchado.
Tenemos mucho… pero mucho… de lo que se necesita para salir adelante, e incluso si trabajamos enfocadas, podemos llegar a ser nuestros propios proveedores.
Un hombre puede ser un compañero de vida y aventuras. Él puede llegar a que lo montes en el podio del mejor sexo que has tenido este año. Pero no olvides quien eres tú. Y que tú eres mucho con él y eres mucho sin él.
El tener o no pareja no te resta en la ecuación. Tú vales oro. Tú mereces que te recuerde que tu belleza se externa en tu capacidad de tomarte los vientes, porque has descubierto cómo usar todo tu poder, para transformar realidades y salir de uno que otro peo (en Latinoamérica significa problemas de gran envergadura).
En un acto de inocencia o soledad, no vendas o delegues ese poder.
Parejas podrán ir y venir… pero no olvides que las porras, la fe, los mejores sueños los representas y los portas tú.
Tú no eres princesa.. Recuerda.
Tú eres la reina que construye su castillo con el poder del Universo.
No necesitas, eres abundante. Camina esa convicción.